martes, 10 de junio de 2008

HISTORIA Y USO HABITUAL


REINO MONERA

HISTORIA


El término tiene una historia larga en la que ha cambiado repetidamente de significado, aunque ajustado siempre a lo que señala su etimología, del griego μονήρης, moneres, simple. El término fue usado inicialmente en esta forma por Ernst Haeckel en 1866. Haeckel fue el primero que intentó establecer una hipótesis filogenética de la diversidad biológica, ajustada a la entonces joven y triunfante teoría de la evolución. Dividió a los organismos en tres grandes ramas, Plantae, Animalia y Protista, reuniendo en esta última a las formas «primitivas» que no parecían mostrar un parentesco específico con las plantas y animales «superiores». Haeckel colocó a Moneres en el tronco del árbol de la vida y también dentro de los Protista, donde distinguió una subrama donde se encontrarían las estirpes más simples, similares a las primeras formas vivientes, y la llamó Moneres. Cuando examinamos su árbol vemos juntas en ese grupo a formas procarióticas como Vibrio, una bacteria, y a otras eucarióticas, como Vampirella, una ameba. A la vez encontramos procariontes como Nostoc, una cianobacteria, en la base del reino Plantae, agrupada en un taxón Archephyta con géneros como Ulva, Conferva o Desmidium, que son algas verdes, es decir eucarióticas. Así pues ni las Moneres de Haeckel contienen a todos los procariontes conocidos en la época, ni son procariontes todos sus miembros.
Cuando Chatton descubrió en los años 1930 que las bacterias carecen de núcleo celular, propuso los términos procariota y eucariota en el mismo sentido en que los usamos ahora, y empezó a parecer oportuno a algunos llamar Monera al conjunto de los procariontes. Eso hizo Barkley en 1939 creando un reino Monera dividido entre arqueófitos (Archeophyta), lo que ahora llamamos Cyanobacteria, y esquizófitos (Schizophyta), un término que ha sido muy usado por los botánicos para referirse al resto de las bacterias. Hay que subrayar que Haeckel, en contra de lo que afirman muchos textos, no usó Moneres para referirse a los procariontes, cuya especificidad no pudo ser reconocida hasta bien entrado el siglo XX.
Herbert Copeland dividió al conjunto de los organismos en cuatro reinos, contando además de Plantae y Animalia, Protoctista (recuperando un término de Hogg de 1866) para los eucariontes de organización simple, y Monera para los recién reconocidos procariontes. Robert Whittaker añadió un quinto reino, Fungi, en un esquema de cinco reinos que todavía domina en los libros de texto y en cursos generales de Biología, especialmente en su versión actualizada en los años 1980 por Lynn Margulis.
Sin embargo, el término ha desaparecido virtualmente de la literatura técnica taxonómica y tal vez está destinado a hacerlo tarde o temprano de la literatura popular. Carl Woese descubrió en los años 1970 que los procariontes encajaban en dos esquemas muy diferentes cuando se examinaban su estructura, composición y genética molecular, distinguiendo dos taxones, Archaea (también llamados Archaebacteria) y Bacteria (llamados a veces Eubacteria), con la categoría nueva de dominio. Junto a ellos, los eucariontes forman un solo dominio (Eukarya), subdividido en cuatro reinos semejantes a los popularizados por Lynn Margulis (Protista, Animalia, Fungi, Plantae).



USO HABITUAL


Donde todavía se usa, el término Monera designa un clado (rama evolutiva) formado por los organismos celulares que carecen de núcleo definido, los que son llamados procariontes. Se admite de ellos, por casi todo el mundo, que son las formas de vida más antiguas. Características generales:
Nivel celular: Organismos casi siempre unicelulares. Células procariotas.
Nutrición: Osmótrofa siempre. Obtención del carbono: Heterótrofa (saprófita, parásita o simbiótica) o autótrofa (por fotosíntesis o quimiosíntesis). Dependencia del oxígeno: Anaerobios, aerobios o microaerofílicos.
Reproducción: Asexual: fisión binaria. Sexual (o parasexual):conjugación.
Estructuras de locomoción: Flagelos bacterianos o ausentes.